Ciencia
El burnout, la nueva epidemia del siglo XXI: cómo identificarlo y prevenirlo
El síndrome de desgaste profesional afecta cada vez a más personas, en especial a trabajadores y estudiantes bajo alta presión.

El burnout, también conocido como síndrome de desgaste profesional, se ha convertido en un problema creciente que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud lo reconoce como un fenómeno ocupacional, caracterizado por agotamiento físico y mental, desapego emocional y una disminución notable en la eficacia laboral o académica.
Entre los principales síntomas se encuentran la fatiga extrema, insomnio, irritabilidad, actitudes negativas hacia el entorno de trabajo y una sensación de inutilidad o fracaso. Expertos señalan que, cuando no se atiende a tiempo, puede derivar en ansiedad, depresión y problemas de salud física.
El impacto del burnout es aún mayor en personas con condiciones neurodivergentes, como quienes se encuentran en el Trastorno del Espectro Autista (TEA) o viven con TDAH, debido a su mayor sensibilidad al entorno, la sobreexigencia social o las dificultades en la gestión del tiempo.
Para prevenirlo, especialistas recomiendan estrategias como establecer límites claros, fomentar el autocuidado con descanso adecuado, ejercicio y alimentación balanceada, así como promover en las empresas y escuelas un ambiente inclusivo y respetuoso de la diversidad neurológica.
En tiempos donde la productividad suele estar por encima del bienestar, el burnout se presenta como una alerta que exige replantear nuestras prioridades.
Manifestaciones clínicas y psicosociales
-
Síntomas físicos: fatiga crónica, cefaleas, trastornos del sueño, problemas gastrointestinales.
-
Síntomas emocionales: ansiedad, irritabilidad, tristeza, pérdida de motivación.
-
Síntomas conductuales: aislamiento, actitudes negativas, baja productividad.
Burnout y neurodivergencia
El burnout adquiere particularidades en contextos de neurodiversidad:
-
En el TEA, puede presentarse como “autistic burnout”, un colapso físico, mental y emocional que incluye pérdida temporal de habilidades y necesidad de aislamiento prolongado.
-
En el TDAH, se vincula con la dificultad de organizar tiempos y proyectos, lo que genera ciclos de hiperactividad seguidos de agotamiento.
-
En personas con altas capacidades intelectuales, suele aparecer por la autoexigencia excesiva y el perfeccionismo.
Estrategias de prevención
Nivel individual
-
Autocuidado integral: descanso, ejercicio, alimentación equilibrada.
-
Técnicas de autorregulación emocional (mindfulness, respiración, meditación).
-
Desconexión digital y respeto a los tiempos personales.
Nivel organizacional
-
Ajuste de cargas laborales y educativas.
-
Cultura inclusiva que contemple la neurodiversidad.
-
Programas de salud mental accesibles para trabajadores y estudiantes.
El burnout no debe ser visto como una debilidad individual, sino como una señal de alarma del sistema social y laboral. Su prevención requiere acciones conjuntas: responsabilidad personal en el autocuidado, y responsabilidad organizacional en la creación de entornos más humanos e inclusivos.